Cómo hacer que tu perro duerma en su cama (y no en la tuya)

Te acuestas tú solo. Te despiertas con un perro atravesado en diagonal, la cabeza en tu almohada y tus pies colgando fuera del colchón. Si te suena, no eres el único.

Dormir juntos no tiene nada de malo si a todos os va bien. Pero si has decidido que cada uno duerma en su sitio (o quieres recuperar tu mitad del colchón), aquí tienes una guía práctica para conseguirlo sin broncas y sin dramas.

¿Por qué tu perro quiere dormir en tu cama?

Antes de cambiar una costumbre, conviene entender de dónde viene. Estas son las razones más comunes:

  • Quiere estar contigo. Los perros son animales sociales y les gusta descansar cerca de su grupo. Y su grupo eres tú.
  • Tu cama huele a ti. Para él, tu olor es sinónimo de casa, de rutina y de cosas buenas.
  • Es blandita y está calentita. Sobre todo en invierno, un colchón mullido y un humano a buena temperatura son un plan difícil de mejorar.
  • Siempre le has dejado. Si de cachorro dormía contigo «solo hasta que se acostumbre», ahora la costumbre es esa.
  • Su cama no le convence. A veces es así de simple: es pequeña, está en un sitio con corriente o en mitad del pasillo.

La buena noticia es que casi todas estas razones tienen solución. La idea no es quitarle nada, sino darle un sitio propio que le guste tanto como el tuyo.

Antes de empezar: decide las normas (y que toda la familia las cumpla)

El paso más importante no tiene que ver con el perro, sino con los humanos. Decidid entre todos qué queréis: ¿nada de camas humanas? ¿Puede subir al sofá, pero no a la cama? ¿Duerme en vuestra habitación, pero en su camita?

Lo que sea, pero siempre igual. Si un día lo echas de la cama y al siguiente le dejas subir porque hace frío, tu perro no aprende «no se sube», sino «a veces sí cuela». Y ya te adelantamos que lo va a seguir intentando.

Una opción intermedia que funciona muy bien: poner su cama en tu habitación, al lado de la tuya. Sigue cerca de ti, que es lo que busca, y tú duermes a pierna suelta.

Paso a paso: cómo enseñar a tu perro a dormir en su cama

1. Elige una cama que le apetezca de verdad

Tiene que caber enroscado y también estirado. Fíjate en cómo duerme: si se hace una bola, le gustarán las camas con borde o forma de nido, como nuestra Cama Sofá Nube, con bordes acolchados para apoyar la cabeza; si duerme panza arriba, necesitará espacio. Que sea fácil de lavar también ayuda, porque una cama que huele a limpio (y a casa) es más apetecible.

Un detalle que a muchos perros pequeños les encanta: tener algo donde apoyar la cabeza, igual que nosotros. Para eso diseñamos la Almohada Luna, una almohada con forma de luna creciente y tacto borreguito pensada para perros pequeños y gatos de hasta unos 4,5 kg. Colocada dentro de su cama, le da un rincón suyo para acurrucarse.

2. Ponla en el sitio correcto

Busca un rincón tranquilo, sin corrientes de aire y lejos de la zona de paso. Mejor que no esté justo al lado de la puerta de la calle ni pegada a un radiador. Al principio, cuanto más cerca de ti, más fácil: si quieres que al final duerma en el salón, puedes empezar con la cama en tu habitación e ir alejándola poco a poco.

3. Haz que huela a casa

Una cama recién sacada de la caja huele a… caja. Pon encima una camiseta que hayas usado o la manta que ya usa en el sofá. Si tiene una mantita favorita, llévala a su cama: una manta suave como la Mantita Nube, de borreguito por un lado y franela por el otro, sirve justo para eso, porque la puedes mover del sofá a su cama y su olor viaja con ella.

4. Convierte su cama en el mejor sitio de la casa

Aquí entra el refuerzo positivo: que en su cama pasen cosas buenas.

  • Esconde alguna chuche entre los cojines y deja que la encuentre.
  • Cada vez que se tumbe en ella por su cuenta, felicítalo con voz tranquila o dale un premio.
  • Elige una palabra, por ejemplo «¡a tu cama!», y úsala siempre igual. Llévalo hasta allí, premia cuando se tumbe y, poco a poco, pídeselo desde más lejos.
  • Dale ahí sus mordedores o juguetes de relax, no en tu cama.

5. Crea una rutina de noche

A los perros les encantan las rutinas. Algo tan sencillo como paseo, último pis, un premio en su cama y luces fuera, repetido cada noche, le ayuda a saber qué viene después. Si llega a la hora de dormir con energía de sobra, un rato de juego o un paseo algo más largo por la tarde suele ayudar.

6. Si se sube a tu cama, sin broncas

Es normal que lo intente, sobre todo los primeros días. Bájalo con calma, sin gritos ni castigos, llévalo a su cama y prémialo cuando se quede allí. Las broncas solo consiguen que asocie la hora de dormir con algo desagradable.

7. Paciencia (y constancia)

Hay perros que lo pillan en un par de noches y otros que necesitan semanas, sobre todo si llevan años durmiendo contigo. Lo que marca la diferencia es no hacer excepciones mientras está aprendiendo.

Errores habituales que lo complican todo

  • Ceder «solo por esta noche». Para tu perro, una excepción es una nueva norma.
  • Castigarlo u obligarlo a quedarse en la cama. Queremos que vaya porque le gusta, no porque no le queda otra.
  • Una cama pequeña o incómoda. Si tu colchón es mucho mejor, la competición está perdida desde el principio.
  • Cambiar la cama de sitio cada dos por tres. Necesita un lugar fijo para sentirlo suyo.
  • Ponerla en un sitio de paso donde le molestan cada vez que alguien va a la cocina.

¿Y si tiene una cama nueva y no quiere usarla?

Pasa muchísimo: compras una cama preciosa y tu perro se tumba… en el suelo, al lado. Algunos trucos:

  • No retires la cama vieja de golpe. Pon la nueva al lado durante unos días.
  • Ponle encima su manta de siempre para que huela a él.
  • Colócala donde ya le gusta echarse la siesta, no donde a ti te queda mejor.
  • Usa el juego de las chuches escondidas para que la explore sin presión.

Preguntas frecuentes

¿Es malo que mi perro duerma en mi cama?

No hay una respuesta única: es una decisión de cada casa. Si alguien tiene alergia, si tu perro no está al día con la desparasitación o si tienes cualquier duda, coméntalo con tu veterinario. Y si decides que sí, perfecto; lo importante es que las normas sean siempre las mismas.

¿Cuánto tarda un perro en acostumbrarse a dormir en su cama?

Depende del perro y del tiempo que lleve durmiendo contigo. Algunos se adaptan en pocas noches y otros necesitan varias semanas. La constancia acelera mucho el proceso.

¿Qué hago si llora por la noche en su cama?

Comprueba lo básico: que haya hecho pis, que no tenga frío y que su cama esté en un sitio tranquilo. Acercar la cama a tu habitación suele ayudar mucho, sobre todo con cachorros. Si el llanto continúa durante días o notas algo raro, consulta con tu veterinario o con un educador canino.

¿Dónde es mejor poner la cama del perro?

En un rincón tranquilo, sin corrientes, fuera de la zona de paso y, al principio, cerca de donde duermes tú. Una vez elegido el sitio, intenta no cambiarlo.